Wait ! They don't Love you like I Love You

estractoo ...



Seguí caminado como si nada, sin embargo, Gabriel levanto la vista y se quedo mirándome fijamente. Noté que Natalie le estaba diciendo algo pero Gabriel no le hizo caso y camino hacia donde estaba yo.
¡Ja! Gabriel ignoró a Natalie. Bien hecho, pensé.
- Hola Danna. – me saludó Gabriel dulcemente. Parecía feliz.
- Hola. – le respondí yo. – Venía para ayudarte pero vi que los chicos se fueron juntos.
- Claro. ¿Qué chicos?
Al parecer Gabriel estaba pensando en otra cosa.
- Sophie… con Jhon. – le dije riendo.
- Ah, ellos... – me respondió Gabriel. Se veía avergonzado. Nos quedamos callados un rato, yo intentaba mirar hacia otro lado y Gabriel seguía mirándome. Sentí como me empezaba a poner roja. – Y… - me empezó a decir – ¿Nos vamos?
- ¿A dónde? – le pregunté sorprendida y un poco brusca. A pesar de que me moría de ganas, no tenía pensado pasar mas tiempo con Gabriel.
- Al comedor. – río Gabriel tiernamente. Su risa me llamó la atención por lo que no pude evitar mirarlo a los ojos.
Fue mi perdición.
- Claro. – murmuré. Empezamos a movernos, aunque yo no sabía si estaba caminando o flotando. Vi por el rabillo del ojo que Natalie me echaba una mirada furibunda mientras que Sean le guiñaba un ojo a Gabriel y éste le respondía levantando las cejas y sonriendo de oreja a oreja.
¿Por qué diablos Sean y Gabriel harían eso?
Nos fuimos todo el camino al comedor en silencio. Noté que Gabriel caminaba bastante cerca de mi, casi podía tocarlo. Sin embargo, a pesar de todo lo que se, quería acercarme mas…
De repente, Gabriel paró y se agacho hasta que estuvimos frente a frente. Habían solo unos veinticinco o treinta centímetros de distancia entre nosotros, por lo que pude verlo mejor que nunca.
- Por cierto, gracias. – me susurro Gabriel con su ronca y melodiosa voz. Su aliento era dulce y cálido, y sentí la necesidad de acercarme mas. Me costo todo mi autocontrol no hacerlo.
- ¿Por qué gracias? – le pregunté. Noté que la voz me sonaba insegura. Tenía las mejillas acaloradas y el pulso estaba bastante acelerado.
- Por haber querido venir a ayudarme con Sophie y Jhon. – me respondió otra vez en voz baja. Si Gabriel seguía así de cerca, y hablándome con la voz tan endiabladamente seductora, iba a terminar desmayándome aunque eso sea imposible.
- Pero si no hice nada. – le dije también en un susurro. Gabriel notó el nerviosismo de mi voz y me sonrió dulcemente.
- Ah, pero la intención es lo que vale. Te acordaste de mi Danna, te preocupaste por si necesitaba ayuda y viniste. – dijo tiernamente y con una profunda emoción en sus ojos que no supe descifrar.
- Ya.
Mi cabeza no daba para pensar en una respuesta mas coherente. Yo seguía sorprendida y deslumbrada por lo cerca que estábamos. Si me acercaba un poco mas, incluso podría…
Agh, nada.
Me esforcé enormemente en mirar hacia otra dirección pero los ojos de Gabriel me tenían como hipnotizada.
Conseguí mirar hacia otro lado… Y el remedio resulto ser peor que la enfermedad.
Gabriel tenía los labios grandes, como si te invitaran a besarlos. Empecé a mirar un poco mas hacia abajo pero su perfecto cuerpo no me ayudo mucho.
Hice un esfuerzo enorme y conseguí mirar hacia la pared mas cercana. Si antes estaba roja ahora estaba mucho peor. Y Gabriel no había dejado de mirarme ningún momento así que había notado mi lenta y vergonzosa mirada.
- ¿Nos vamos? – le pregunté con la voz ahogada.
- Claro. – me sonrió. De repente se veía radiante. Como si algo muy bueno le hubiese pasado. Sin embargo no supe que fue porque por lo menos de hace un momento yo no rescataba nada.

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