Wait ! They don't Love you like I Love You

I'm still Remembering



Estaba con la mirada perdida. Anhelante del pasado, de memorias que solo yo conocía y. a la vez, vacía de cualquier presente.
Ecos que no volverán.



Sabes que no puedes competir con los recuerdos. Fantasmas de situaciones vividas que, por más que las memorices o las veas pasar como si de una película se tratase, no volverán.

& es que es eso o aquellas ensoñasones que rallan en lo absurdo. Esas que consisten en vivir con la imaginación y una buena canción de fondo todo aquello que jamás sucedió.
Ni susederá.

Dices mi nombre por tercera vez. Vuelvo a la realidad. Y pareces triste, cansado quiizás. Y es que tal vez, solo ahora, estés comprendiendo la magnitud de todo esto. La magnitud de los sentimientos que tuve tan profundamente en mi pecho alguna vez y que hoy, a pesar del tiempo transcurrido, sus restos y cenizas aún son más fuerte que cualquier cosa que pueda sentir por ti.
Intento sonreirte.
De verdad. Quizás no sea una sonrisa plena pero me nace del corazón querer hacerte feliz.
Porque te lo mereces.
Pero quizás, aun no comprendes que esa felicidad que tanto anhelas no la conseguirás conmigo. Y no es tu culpa, pero es que los fantasmas son muy fuertes y lamentablemente él no da su brazo a torcer.

No creas que me hace feliz. Esto. La situación en si. Él, como aquel perro que no come ni deja comer. Y yo, jodidamente masoquista. Estúpidamente suya, a pesar del tiempo, de la distancia, de lo sucedido y de lo no sucedido también. Y tú...

Así que créeme, cariño, si en la noche te confienzo que me hubiese gustado conocerte antes.
Eres el hombre perfecto. Pero es que yo no quiero la perfección. La adicción siempre es producida por algo irresistible, agridulce, esas cosas que sabes que te hacen tan putamente mal y que a la vez, por algunos minutos, te hacen feliz.
Y tú eres solo lo bueno. Y a pesar de todo lo que vivo contigo siento más intensidad en recordar como él me miraba que con tus besos.

Yo aun recuerdo. Mucho.
Y a veces por más que bebas, el sabor de lo anterior seguirá en ts labios.

Te diría otra vez:


Si pudiese tener un teléfono que llamase al pasado...
Marcaría tu número, esperaría solo para oir tu voz diciéndome algo otra vez...
Y yo te diría que te Quiero una vez más.
Nunca fue suficiente.
Ahora comprendo que lo entendí demasiando tarde.
Podría darme una y mil veces vuelta en los mismos sentimientos, que aunque pasen mil añol jamás disminuirán de intensidad.
Te extrañaré eternamente. Te seguiré queriendo después de la muerte.
¿Estás bien? Espero que si. Yo aquí siento que el mundo cada vez se me hace más difícil, que todo está patas arriba y la verdad esquea mí aun me afecta la gravedad.  Pero intento ser fuerte. O por lo menos simulo serlo. A la gente le cuesta entender cuando el dolor sigue en el corazón a pesar del paso del tiempo.
Es impresionante como las personas pueden marcar. Ser pilares fundamentales en nuestra vida.
Ya fue mi licenciatura. No estubiste.
Bueno, es obvio. Creo que en algún momento debemos asumir que hay cosas que no se pueden cumplir. Y hay imposibles que no se debieran de prometer.
¿Si estubieses vivo, estarías orgulloso de mí? ¿Me seguirías queriendo igual que antaño? Porque si te soy sincera me da miedo ue la respuesta pudise ser negativa. Y recuerdo años atrás, fragmentos de vivencias que se reproducen en mi mente. Momentos contigo. Risas, abrazos, comprensión, juegos, consuelo, palabras, paseos, mi mano pequeña afirmada fuertemente de la tuya. Entonces yo era feliz. Ahora me doy cuenta.
Y era tan mágico. Porque yo sabía que el simple hecho de que estubieses allí aseguraba mi seguridad. Después fui creciendo, los años no pasan en vano o por encima. Pero el que no fueras super fuerte me hizo quererte aun más. El ser humano está hecho de fortalezas y debilidades.
A todos nos llega la hora. Pero nunca me voy a arrepentir de haber pasado tu último tiempo de vida a tu lado.
Si habláramos por teléfono, entonces, ¿me leerías el horóscopo, fingiendo todo lo que decía?
Extraño tus consejos tata, tu voz. Tu mano en mi hombro asegurándome que todo va a estar bien. Esos helados que tú amablemente terminabas por mí. Esas travesuras que jurábamos nadie descubría. También extraño tus retos. Porque incluso así, por más molesto que estubieras se que con mis errores y fracasos seguías queriendome como siempre. Y eso no es algo que se pueda decir con seguridad de las personas hoy en día.
Si pudiera hablarte... Te diría otra vez que no hay mejor persona que tú. Que no volveré a conocer a alguien así. Que para mi siempre fuiste perfecto tal cual.
Y tú tan asustado pensando que yo preferiría a otra persona por sobre ti. Nunca fue así. Ellos tenían dinero, pero el amor no se pude comprar.
Te diría otra vez: Te quiero, tata. Y yo solo espero que donde sea que esté. esté con mi abuela y sea feliz. Y si pudiera volver a abrazarlo una vez más sería genial, si. Pero sé que no se puede. Pero eso no quiere decir que no lo desee. Que espero que el tiempo no haga que se olvide de mí. Y no sé...
¿Es estúpido llorar siempre así?
No. Sé que no pensarías eso. Te pasaba lo mismo. Y sé que el único que me comprendería serías tú, pero ya no estás así que mis lágrimas no las ve nadie más.
Hay un caballero. Se parece a ti. No físicamente, pero si en la manera en la que trata a sus nietas.
Extraño dar vueltas contigo hasta marearnos. Extraño bailar encima de tus pies. Extaño las caminatas en la playa. El cocho compartido. Que me quitaras la carne y no me diera cuenta. Las galletas, la bebida y la película que nunca terminaba porque me quedaba dormida. Tus rulitos. Los regalos cada vez que salíamos. Que... Supongo que todo.
No. No voy al cementerio. Es el cuerpo el que queda allí, no el alma. Y de todos modos... Me duele mucho. Es refregarme en la cara que estás muerto y ya tengo bastante con eso.

Te diría otra vez muchas cosas. Tantas...
Pero no puedo.

You hold my hand

Tomas mi mano y siento como se me atasca un suspiro en la garganta. No deberías hacerlo. No debería dejarte. Y sin embargo no hay sensación que me haga sentir más plena que la de tocarte. Mejor, que me toques.
Es algo tan utópico todo esto. Esto que se vive pero que no se admite, esto que se siente pero no se dice, que se percibe pero no es algo que se deba admitir en voz alta. Es algo que corre por las venas, algo profundo y aun así a flor de piel, porque cada caricia, cada gesto, cada mirada, todo cargado de complicidad, hacen que sea tan obvio y a la vez tan secreto.
Tan... lindo.
A pesar de que no se me nota, no puedo evitar ponerme nerviosa. Tontamente. Me río de forma estúpida, tartamudeo un poco e intento mirar hacia otro lado, hacerme la tonta, aunque en esos momentos me sale de lo más natural. Mi mano sigue en la tuya. Tus ojos están fijos en mi rostro. Él, que tiene un leve rubor porque lo miras, porque me miras.
Y las palabras fluyen entre nosotros, hablando de otra cosa, bromeando quizás, y sin embargo nuestros cuerpos transmiten algo muy distinto.
Y luego un comentario tuyo que... ¡ah!
Sonrío. Sonrío con el alma misma. En esos momentos todo parece tan perfecto.
Pero en realidad... sabemos que no lo es. Y el problema cariño mío, es que cada vez me cuesta más bajarme a tierra. Recordarme los "contra" de todo esto. Mi mente ayuda bastante, diciéndome que estoy mal, que veo cosas donde no las hay, pero, ¿tanto se puede engañar a sí mismo un corazón?
Hay sensaciones, emociones, vibraciones, que se sienten en el aire. Compartidas.
Intuición.
Quizás está bien, quizás está mal, quizás...
Tiro mi mano y me la sueltas casi a regañadientes. No te conformas. Una caricia leve en el pelo. Quizás dos. La segunda con más seguridad.
Pero no lograrás que hable de amor.
Un corazón roto solo soporta cierta cantidad de golpes en la vida, y el mío, o mejor dicho, los fragmentos del mío, no aguantarían otra guerra más.