Wait ! They don't Love you like I Love You

Humo y Humedad.




Y si ves lágrimas en mis ojos, no creas que es por ti. Solo es el humo del cigarro el que me hace llorar...

Me miras. Sonríes. Suspiras. extiendes ligeramente tu mano hacia mí. Doy un paso hacia atrás. Suspiras. Dejas caer tu mano. Me doy vuelta. Me alejo. Saco un cigarro. Lo prendo. Aspiro el humo antes de sonreír cínicamente. Que absurda situación, que penosa situación en la que nos encontramos. ¿Será morbosidad sentirme tan jodidamente bien y que aún así me de lástima todo esto? Hubo un tiempo en el que hubiese dado cualquier cosa por ver ese anhelo en tus facciones, ese brillo en tus ojos, ese nerviosismo en tus gestos al hablarme. Sigo fumando. Los minutos pasan y yo intento tranquilizarme  Te acercas a mí nuevamente mientras comentas algo insustancial. Asiento levemente y sigo fumando. No te gusta que fume. Poco me importa ya. Sonrío. Asiento a tu plática. Pero no te miro. No quiero mirarte. No quiero perderme en tus ojos. No quiero volver a caer en lo mismo otra vez. Sé que he logrado superar aquella triste etapa en mi vida en la que para mí el sol salía solo cuando sonreías. Aquel estúpido tiempo en el que tu mirada eclipsaba cualquier fulgor anexo a nosotros. No quiero volver a...
- Extraño cuando eras más tierna conmigo.
Lo miro. Al fin lo miro.
- Madurar endurece el alma. - Es mi fría respuesta.
Me miras fijamente por largo momentos. Tus ojos demuestran tantas cosas. Yo me limito a prender otro cigarro y a seguir fumando. Murmuras algo incoherente y te vas.
Te vas.

Camino sola. Cansada. Con una fuerte opresión en mi pecho y una sensación agridulce en los labios mientras que mi fiel cigarro no me deja sola.
Ya es tarde. Demasiado tarde...
Y una lágrima corre por mi mejilla.
Es el fin de una etapa.
Es el fin de aquel imposible amor.

Bajo la lluvia




La lluvia caía, tan fría, mientras caminaba sin rumbo por la calle.
Y una canción lastimosa me acompañaba, sonando a través de mis audífonos.
Intentando pensar, preocupada de que los audífonos no se mojaran.
Divagando. Intentando que no doliera tanto.
No así de fuerte.
No así de insoportable.
No así de inevitable.
Los vehículos pasan rápido por esta gran ciudad. La gente camina apresurada, tapándose, intentando llegar pronto a un lugar de resguardo en donde estén secos y tibios.
Yo simplemente camino.
Compro café en el negocio de aquella esquina donde solía aguardar ansiosa para poder verte pasar.
Sonrío sínica.
Es lo único que puedo hacer.
El tiempo pasa y los cambios se tienen que notar.
De a poco voy perdiendo los recuerdos, la nitidez, los colores, el timbre de tu voz de aquella época que hoy parece tan lejana.
Y por más que intento ignorarlo, el dolor sigue aquí. Sin ti. Conmigo.
No te asustes. El ruido que se escucha es el eco del llanto que producen los fragmentos de la niña que aún permanece en mí.
Aquella niña que pasó de ver todo con colores a solo espectros monocromáticos.
Es demasiado tarde para salvarla.
Divago, si. Ideas y fragmentos del pasado suenan en mi mente y nublan mi vista.
O quizás es la lluvia... No lo sé.
Las luces de la ciudad iluminan mis pasos.
Tengo el pelo mojado. La sonrisa triste. Y la humedad de mi rostro no sé si es por la lluvia o lágrimas callendo de mis ojos.

Solo sé que tengo que seguir.
Contigo.
O sin ti.

Inocencia



Que la Inocencia es la Palabra más Ausente...
Que la vida va y viene, que creer, vivir, sentir, amar... Son solo inventos. Acá estamos, no podemos hacer nada por cambiarlo, al menos que la muerte sea nuestra opción.
Y de repente, por el simple hecho de comenzar a hacer algo, de dejar de hacer otras cosas, dejamos de ser inocentes. Frágiles. Delicados.
Y ya no es lo mismo.
Ya no somos los mismos.
Pero es que cariño, parece que nadie te explicó que crecer es parte de la vida. Madurar, cambiar, cometer error tras error. Aprender de ellos. Tener vicios. Auto dañarnos por un poco de placer efímero.
Me miras a los ojos, pareces decepcionado.
Y yo me río.
Desde hace bastante tiempo que me dejó de importar lo que los demás piensen de mí. Y si te afecta cómo actúo, lo siento. No deberías darme tanta importancia. Ni a mí ni a mis acciones.
Hace tiempo que yo dejé de decepcionarme. Cuando dejé de esperar "algo más" de los demás.
Cuando vas a comprender que los seres humanos estamos hechos con un patrón imperfecto. Y la vida no tendría ni un puto sabor, ni un maldito encanto si no pudiésemos jugar al error y al acierto.

Hablamos de inocencia, de fragilidad, adjetivos que las personas cada vez pierden más rápido. Asociamos este tipo de cosas solo a los niños.
Estúpido.
Miro a la mujer que es como una abuela para mí. A simple vista tan pequeña y tan frágil. Y podrán decir que con sus años ha adquirido una sabiduría que logra dejar atrás la inocencia.
No estoy de acuerdo.
¿Porque no es inocente? ¿De qué mierda la pueden acusar?
La altura no demuestra la grandeza del alma. El tamaño de tus sentimientos. La fortaleza de soportar mil y un dolores y seguir sonriendo porque, a pesar de todo, esta puta traicionera llamada vida aún no nos gana la partida.
Parecer frágil no implica serlo. La fortaleza de tu espíritu no se demuestra con ojitos tiernos. Con una voz suave. He conocido hombres fuertes físicamente que se han derrumbado y llorado como niñitos ante la ausencia de amada.
"Tú solías ser frágil", me dicen muchos. ¿Frágil? ¿Yo? He superado muertes, humillaciones, violencia, me he destruido completamente. Y aún sigo aquí. ¿Sabes cuando se va la estúpida fragilidad? Cuando te pisotean una y otra vez y ni una puta alma que te encuentra adorablemente delicada te ayuda. Cuando el resto de las personas te tira mierda, te escupe en el rostro cada vez que te caes y sin embargo tienes que seguir el camino. Es cuando te das cuenta que ser frágil es una mierda y logras seguir adelante. Y no actúas del mismo modo que los demás. Eres frágil cuando cualquier comentario te hiere o te hace cambiar de opinión, cuando no logras reponerte de los golpes de la vida, cuando no te atreves a enfrentarte a los demás. Cuando el miedo te vence. Lo siento si difiero contigo, pero a mí me criaron para ser fuerte siempre. Por mí y por quienes me necesiten.
He conocido mujeres bellas, con un aire de fragilidad envolviéndolas, sacando a florecer el instinto de protección en los demás ante esas "inocentes criaturas". Inocentes y la puta madre. Inocentes criaturas, reinas de la manipulación, pobres y estúpidos seres engañados.


Que la inocencia es la palabra más ausente.
Está ausente porque tú así lo quieres.
Para mi inocencia no significa ignorancia, no significa un alma pura y perfecta. Para mí inocencia significa que a pesar de todo lo vivido, aún exista la capacidad para creer en las demás personas. Inocencia es ser sincero. Inocencia es no causar mal o dolor a otra persona a propósito.
Inocencia es caminar contigo por la calle,  tomados de la mano mientras el mundo me parece casi perfecto por el simple hecho de tocarte...

Tienes razón.
Desde hace mucho tiempo que la inocencia está ausente.


Traiciones



Te molesta mi presencia.
Es taaaaan patéticamente obvio que llega a dar pena.
Me miras como si no me soportaras, como si el simple hecho de tener que respirar el mismo aire que yo te repugnase hasta la médula. Me miras como si me odiaras.
Pero de verdad, ¿me vas a dar tanta importancia en todo el maldito asunto? ¿De verdad tanto te afecto?
Ah, pobre niñita jugando a ser inocente. Jugando a que nunca ha herido a nadie. Jugando a ser la maldita y estúpida víctima de toda la situación.
¿Qué quieres que te digan los demás? ¿Pobrecita? Eres tan dulce, ¿cómo fueron capaces de hacerte eso?
Esa perra sin corazón que está sentada al frente tuyo y te sonríe debería pagar por todo lo que te ha hecho. Maraca...
Pero lástima, no pienso retractarme. No pienso pedirte disculpas. No quiero hacerlo. Ni tampoco, oh, debo hacerlo.
¿Sorprendida, amiga? ¿No esperabas encontrarte con alguien que NO se dejó engañar por ti?
Hiciste mucho daño. A consciencia. Simplemente era hora de que te pagaran con la misma moneda.
No seré tan mentirosa ni tan ruin como tú. No me haré la inocente, no seré otra mosquita muerta más buscando atención. Interpretando el papel de pobre damisela en apuros. De niñita necesitando ser rescatada.
Ah...

Imbécil.
Llora, chilla, grita, intenta golpearme. Vamos, hazlo. Estás histérica y yo entretenida viéndote tan descontrolada.
¿Tengo que llorar porque me dices perra? Lo siento, justo se me acabaron las lágrimas. Aunque, más que eso, justo le pides compasión a alguien que jamás te la dará.




Tuve que rebajarme a ser tan malditamente zorra como tú para vengarme y me das asco. Y me doy asco.

¿Sabes que fue lo mejor? El hecho de que él no se acordó de ti en ningún momento. De que si siguió contigo un tiempo más fue por pura y simple LÁSTIMA. ¿Sabes por qué él cerraba los ojos fuertemente cada vez que te besaba? Pues, no por cariño o amor bonita, no, era porque no quería saber que era a ti a la que estaba besando. Más que eso, porque le repugnaba saber que hasta un baño público ha sido menos veces usado que tú.
Así que dime zorra y todo lo que quieras. No me molesta. Haha, pobrecita, ¿te hice sufrir? ¿A ti? ¿A la prostituta barata con carita tierna que no puede estar sin un pene cerca por muchas horas? ¿Por qué? ¿Te habías enamorado acaso? ¿Duele que te traicionen? ¿Que no sientan lo mismo por ti? Que pena... Avísame cuando tenga que soltar las lágrimas.

Quizás así lo pensarás mejor antes de jugar con alguien.Tiraste sus sentimientos a la basura y mientras le decías que eras inocente, que querías esperar, pasabas de mano en mano, disfrutando algo más que el sexo libre, disfrutando el como podías engañar tan fácilmente a ese pobre estúpido y como lo tenías comiendo de la palma de tu mano.
Por lo menos ya sabes lo que se siente que te hagan eso.
Por lo menos ya sabes lo que se siente amar a alguien y que te esa persona te engañe con alguien que creías tu amiga.

Con él no fuiste tan comprensiva.

Transformaciones





El problema cuando te encariñas demasiado con una persona es que te vuelves un tanto dependiente. Dependiente, posesiva, y por qué no decirlo, algo celosa.
Y es ahí cuando viene el dilema.
De verdad es solo "cariño" ?
O hay algo más ?
Más de mi parte, obviamente... Y no sé. Estoy confundida. Mi mente dice una cosa pero aún así... Es complicado. Es extraño. Es patético y es, definitivamente, inapropiado.
En el fondo me sentía segura. Y perder esa seguridad es lo que me duele.
Hay un montón de sentimientos, por distintas cosas, distintas personas que los despiertan, y yo mientras abalancha viene a mí simplemente me limito a ingorarlos y seguir con lo que "realmente importa".
Esto no está bien. No está nada bien.
Duele, y se suponía que tú no tenías el poder de hacerme daño.
No sé si seguir ignorando todo esto, hacerme la tonta como cada día y por la noche suspirar melancólica por extrañarte.
Tienes mucho poder sobre mí y ni siquiera te das cuenta.


Bueno, de todos modos no lo sabrás.

That's my soul up there...


Contamíname con tu presencia. Vamos, hazlo.
Se que no eres bueno. Ni para mí, ni para nadie. Debería marcharme, pedir ayudar, intentar terminar de inmediato con las atrocidades que quieres cometer porque sé que cuando las lleves a cabo será demasiado tarde.
Pero no puedo. Te ves tan guapo allí de pie, mirándome con una sonrisa no en los labios pero si en los ojos. Algo que me demuestra más que cualquier palabra porque sé que no mirarías así a cualquiera.
Quizás quiero creer eso. Intento convencerme que lo mejor es irme, acabar con todo esto, pero me extiendes la mano en una muda invitación y no puedo, maldita sea, hacer otra cosa más que tomarla y quedarme a tu lado.
No eres bueno. Sé que no lo eres. Lo tengo más que claro.
Eres amo y señor de las almas condenadas. Ruin. Despreciable. No te importan los sentimientos de los demás. Absolutamente nada. No hay misericordia ni perdón en tu corazón. Amas el caos. Amas la destrucción. Y  aún así tiemblas como hoja al viento cuando me abrazas fuertemente. Suspiras si te sonrío. Matarías y torturarías a quién me hiciera daño.
No sé si es parte de tu juego, no sé si lo que demuestras sea verdad. Quizás me espera algo peor, quizás aunque no digas nada soy tu talón de Aquiles.
Comienzas a hacer sufrir. Comienza el dolor, la angustia, el daño, el rencor. Todo sale a flote, y mientras todos suplican misericordia a este Dios del odio y la destrucción que está a mi lado, solo te limitas a verlos feliz de la vida. Y me acaricias el cabello tierna y suavemente, como si el mero hecho de tocarme pudiese romperme.
El mundo a mi alrededor se derrumba, y yo solo puedo pensar maravillada en lo hermoso que te ves con el rostro cargado de placer al ver tanto sufrimiento. En esta oscura psicosis colectiva que generan tus acciones, y que hacen brillar tu rostro de manera insana y terriblemente bella.
Eres oscuridad. Eres miseria. Eres caos.
Y aún así me encantas.
Siento como si una mano invisible me oprimiese el corazón sin previo aviso. Ya no hay aire, ya no hay gritos, ya no hay visión de esta locura y sufrimiento masivo que estás realizando. Ya no hay nada. No siento nada más que tus brazos rodeandome con violenta ternura mientras caigo en un abismo sin fin. No hay nada más que tus labios en mi rostro mientras infinitas gotas, tibiesa húmeda, caen en mí. Pero no puedes estar llorando, ¿cierto? Menos por mí.
La oscuridad calló con su manto espeso sobre mi cuerpo, alejándome de toda realidad para siempre. Alejándome de ti.

Negro.





Vamos, toma tu pincel y oscurece la realidad. Mi realidad de por si ya no tiene luz pero parece que a los demás les cuesta comprenderlo.
Pinta todo de negro. Lo haces como el mejor artista. A medida que matas cada célula en mí un trocito más de mi mundo se tiñe de este oscuro color. Color que no es color. Color que contiene todos los colores.
Y es por eso que todo es negro, ahora. Negro que pasará a blanco. Negro que contiene blanco. Porque en estos momentos siento de todo y a la vez ya no me queda nada. Vacía pero completamente sobrepasada por todo. Así me siento. Así estoy.
No es una sensación agradable.
Y es que pintaste todo, transformaste todo. Estábamos al borde de ese abismo sin final y me empujaste sin piedad alguna. Y siento que voy callendo, callendo... Y aún no toco fondo pero sé que la caída será inmensamente dolorosa.
No es sano para mí todo esto.
Sigo con la mirada los patrones de blanco que pintas en esta oscuridad. El vacío se está empezando a carcomer los sentimientos, sin embargo hay algunos demasiado fuertes para destruirlos aún.
Sé que soy joven, infinitamente ingenua.
Pero me siento tan vieja y tan cansada...
Negro.
Alma negra, corazón negro.
Asaltada por un millar de sensaciones y sentimientos, nada buenos, por ahora. Dejando que de a poco el vacío me absorba.
Solo queda esperar.
No me haces bien.

Somos extraños fingiendo quererse





Veo brotar de tus labios palabras que de a poco matan cada apice de ilusión que hay en mí. Y no sé si lo haces adrede o no, pero el punto, el fin de todo esto, es que lo estás haciendo. Y quieras o no el dolor está acá.
No es un invitado desiado, un buen huesped en nuestra casa de mentiras, sufrimiento, realidad. Fantasmas de una relación a la cual hace bastante se le podrieron sus frutos.
No me pidas que sea ta sínica como tú. Que disfrute con tantas mentiras, con tantas acciones inconsecuentes. Que las disculpas pedidas y dadas, todas falsas, sostengan el amago de afecto que supuestamente nos sentimos.
No basta.
Quizás tu eres feliz en este absurdo que hace demasiado tiempo debió terminar. Quizás ni siquiera debimos haber tenido un inicio. Pero eso pasa cuando se fuerzan las cosas, por más que se quiera, por más que se finja, por más que en fin, se intente, hay cosas destinadas a no funionar. A no nacer. A no perdurar. Por algo quizás los obstaculos a veces son tantos.
Te miro a los ojos y veo como te das cuenta, al fin, después de todo el vómito verval que soltaste, que oh, esto me está haciendo daño. Dices un bano "lo siento" y me abrazas. O quizás eso simulas hacer. Porque son fantasmas de "lo siento", fantasmas de abrazos, fantasmas de nosotros mismos. Es  en lo que nos hemos convertido. Nosotros, nuestas vidas.
Y esto no puede, no debe continuar así.
Tus palabras hieren, sí. Pero quizás más que nada el orgullo. Hace mucho que dejaron de llegarme al corazón. Quizás jamás lo hicieron. Quizás jamás hubo amor.
Y eso me deja más tranquila. Si, todo esto ha sido una monumental pérdida de tiempo, vida, sueños, esperanzas, fuerza, pérdida de ti y de mí, al fin y al cabo, pero no todo está acabado.
Así que te sonrío, te beso brevemente en los labios antes de pronunciar un suave "descuida".
Hoy es el fin.

Like a little Girl




Me siento mal. Pésimo.
Y tan pequeña.
Soy como yo sola en una islita y todos al rededor, nadando en el mar. Y yo no sé nadar. Me da miedo el agua.
Y donde mierda quedaron todas tus palabras de amor. Porque ahora que te necesito todo brilla por tu ausencia, permitiendo al sol iluminar todo el paisaje desolador que se me viene ensima. Y yo necesito oscuridad...
Y yo grito por ti. Grito hasta desgarrarme la garganta y quedar sin voz. Y tu me miras desde la lejanía. Tan perfecto y tan silencioso. Tan grande y tan jodidamente inalcanzable.
Y yo acá, ya soy adulta, la situación me lo pide, el tiempo lo dice y es que la madurez llegó hace tiempo a mí, y sin embargo me siento solo como una niñita pequeña pidiendo un abrazo y que le curen las heridas porque ya no puede más.
Se suponía que estarías para mí. A pesar de la distancia.
Se suponía que entenderías.
Se suponía que me quieres.
Entonces por qué das vuelta la cara cuando te suplico que me saques de aquí ?
Yo pensé que tú si te quedarías. Que no serías como el resto. Veo que fui una estúpida que volvió a confiar. Algo tonto. He aprendido con los golpes que al final solo soy yo contra el mundo. No importan las promesas hechas, no importa el parentesco, ni cuantos años nos conozcamos. Al final siempre es igual.
Pero supongo que debo secarme las lágrimas y continuar.
Me da lo mismo lo que esperen los demás de mí. Esto lo hago única y exclusicamente por mí misma. Por lo que yo soy. Por no ser una mierda más, como tantos.
Quiero llorar. Digo que no lo haré y aún así el rastro de humedad salada que está exparcida por mi rostro me demuestra lo contrario.
¿Fueron falsos los abrazos? ¿Fueron falsos los "te quiero?
No te culpo si encuentras a alguien mejor, o si todo fue mentira.
A la larga es lo mejor para ti.
No soy buena. No lo suficiente. Siempre me lo terminan demostrando de un modo u otro. Si no las cosas no hubiesen sido así. No estaría sola.
Pero descuida.
Aunque duela, estoy acostumbrada a terminar así.
Eres el último movimiento de las piezas en este juego que yo siempre pierdo una y otra y otra vez. Jaque mate. 

Pain


Tritúrame la vida.
Destroza, mutila, violenta, tortura... Mátame.
Córtame dolorosamente con aquella cuchilla hasta hacerme sangrar.
¿No quieres hacerlo? ¿Por qué no? Siempre has sido un especialista en hacerme sufrir.
Pues bien, si no quieres lo haré yo.
El dolor inunda mi organismo y por un momento dejo de sentir cualquier otra cosa. De mis poros heridos mana sangre, y encuentro morvosamente interesante verla correr por mis brazos.
¿No te gusta la idea? ¿Demasiado masoquismo para ti?
Eres el rey de las equivocaciones, y supongo que algo tengo de ti.Lo curioso es que siempre fuiste a quién más necesitaba y, supongo que por eso, has sido una de las personas que más ha logrado hacerme sufrir.
Vamos, regodeate. Se sincero. De una maldita vez se sincero por la mierda, y asume todo esto.
Pero ah... Cierto, tu cinismo, tu inmadurez, todo lo malditamente tuyo impide que puedas hacer algo digno.
Hay veces que siento, como hoy, que te odio. Otras me recrimino a mi misma por darte tanta importancia.
Es tan fácil decir que olvide, que supere, que no sea imbécil, pero sabes? Decir es mucho más fácil que actuar.
Tengo rabia. Tanta. Ira acumulada que se desborda de mis poros a través de estos hilitos de sangre que salen de mis venas. Siento las punsadas en mis dedos al hacerme los cortes.
Descuida, no soy tan tonta, sé disimularlos...
Antes solía hacerme daño, no porque estuviese enojada conmigo misma, si no porque esa era mi manera de desahogar la rabia que llevaba dentro y que ya ni siquiera me dejaba respirar. Es difícil cuando sabes que no puedes evitar las mierdas que te tiran los demás, cosas de las cuales tu no eres culpable si no ellos pero aún así no hay oportunidad de defenderse. Ni nadie que defienda..
Pero ahora es distinto. Ahora es contra mí.
¿Que maldita cosa he hecho mal para que no seas capaz de sentir nada por mí? He intentado ser todo lo putamente buena posible, lo más cerca de lo que se concidera ejemplo, niña buena... Y todo para nada. Entonces, me queda asumir que simplemente no valgo lo suficiente para ti por más que me esfuerce. Siempre será así. Y se supone que lo asumí hace mucho pero en realidad... aún duele. Puedo engañar a los demás pero no a mi misma.
Y esto me vuelve a demostrar que importa una mierda que me esfuerce por intentar hacer feliz a quienes quiero porque en realidad para ellos solo soy una piedra mas en el zapato.
Púdrete. Púdranse. Ni tú ni nadie nunca entienden nada. Siempre es la misma historia. Yo, la idiota que a pesar de que tengo el corazón hecho mierda quiero a las personas y me esfuerzo por ellas a cambio de mierda y más mierda. Indiferencia, burlas, y hasta un poco de lástima.

Nunca se han parado a pensar que a veces necesito... A quién mierda le importa lo que necesito. Siempre son los demás, nunca yo. Pero me cansé. Bueno, estoy cansada de hace bastante tiempo de todo esto, pero creo que ahora aún más...
Me siento tan patética con las lágrimas rodando por mis mejillas y la muñeca doliéndome horrores. Pero necesitaba pruebas.. Cicatrices. Porque hay algunas tan grandes en el alma que llegan a ser por necesidad visibles en el cuerpo.

No me vengan con eso de que debo pensar en ... puras idioteces. Si, hay gente con más problemas y salen adelante. Los felicito. Pero tu mierda paternalista no me sirve ni nunca me ha servido. Son solo más palabras que decir porque se cree "es lo correcto".
Pero quién dijo que han hecho lo correcto conmigo ?

Hoy tomé una desición. Total, a la única imbécil que estas cosas le duelen siempre es a mí.

Abstinencia.


Sicópata, como el sentimiento unilateral en sí. Anhelante de tu sabor en mis labios que me encantó de a poco desde esa primera vez.

No puedo negar que me encantas. No puedo negar que a pesar de todo el daño siempre vuelvo a ti.
Consigues de mi cosas que nadie más podría. Tan frío, tan idiota, tan increíblemente tú.

Camino un rato; el atardecer va callendo lentamente y desde la altura en la que me encuentro veo como el sol se esconde hasta desaparecer. Pasa el tiempo y estar en ausencia de ti duele. No te preocupa, nunca lo ha hecho. Cuando ya no aguante más volveré corriendo hacia ti. Como siempre. No necesitas demostrar tus sentimientos ni nada, ni si quiera sé si te afecta como a mí.
A veces siento que me pones a prueba con tu indiferencia. Y siempre consigues lo que quieres. Siempre caigo en el juego. Odio hacerlo pero el sentimiento es más fuerte que yo. Verte, sentirte, tocarte. Sin ni una palabra te limitas a darme lo que necesito. Quizás una sonrisa o dos, de esas que son mezcla entre autosuficiencia y algo más que no puedo identificar.
Parece cariño pero no me ilusiono.

Mientras camino en la semi oscuridad, con el cielo ya oscuro y la falsa y desagradable luz de los postes de la calle, tomo mi celular.
Marco aquel número que me encantaría olvidar pero que aun así me sé de memoria.
Cuando tu increíble voz contesta, inevitablemente se me escapa de los labios:

- Te extrañé.

Luna de Papel.-



Fue con una luna como esta cuando te vi por última vez.
Inevitablemente, me trae recuerdos. Recuerdos de aquellas palabras que, al salir con enojo de nuestros labios, mataron nuestra relación.
Fingí enojo. O quizás en parte si lo sentía. Lo que si fingí fue que todas aquellas frases tan dolorosamente dichas y escuchadas que habían logrado matar mis sentimientos no me herían.
¿Sabes por qué duele? Porque importa.¿Sabes por qué malditamente importa? Porque no puedes obligar al cariño irse, regresar y sentir cuando a ti se te antoje.
Sería algo utópicamente perfecto.
Entonces ¿qué más da? Lunas como estas, lunas de papel, tal como mis sonrisas que simulan no sentir cuando en realidad mi alma sigue sufriendo por ti. Por la situación. Por los anhelos frustrados de un amor sin terminar.

La luna iluminaba tenuemente tu sonrisa fría y tu mirada irónica. Te veías tan malditamente bello, que mi masoquista mente, a pesar de todo lo que me decías, no podía evitar pensar en lo bien que te veías con esa camisa negra.
Lunas. Lunas Doradas. Lunas de papel. Noches frías. Y es que esta luna de sentimientos, de sonrisas y miradas artificiales que buscan causar tranquilidad en los demás me trae a la memoria ecos de un pasado que no volverán. Luna brillante, noche sin estrellas. Esta noche no, esta noche es de ella, y no hay nada ni nadie que pueda opacarla, ni siquiera dos tontos que se quisieron y que fragmentaron hasta la pulverización aquella efímera relación.
Pero el polvo queda, las estrellas, aunque no se vean, están. Y es que hay noches que ni siquiera el brillo de la luna puede iluminar un poco mi creciente oscuridad.

Supongo que no podemos hacer sobrevivir a aquello que estaba destinado a morir. Después de todo, así como la luna tus sentimientos siempre fueron de papel, ¿no?


Snuff - Slipknot 


Ahora sé que soy culpable


Soy una mierda como persona.
Y lo peor, lo sé y aún así no cambio mi actitud contigo. Y te duele, sufres... lo sé. Créeme que lo sé. Ahora sé que soy culpable de esas miradas tristes y ese vacío en tus sonrisas.
Después de tanto tiempo ahora muestras que sientes algo por mí.
Y en parte es ese masoquismo tuyo, en parte, es mi puta crueldad que me tiene comportándome como si una perra más fuese...
¿Puede ocurrir que nuestro inconsciente anhele la venganza? ¿Y que actuemos con crueldad sin darnos cuenta de que en realidad eso queremos?
Porque si, la que sufrió antes de este modo por ti fui yo.
Lloré a mares. Por ti.
Hay días que ni recuerdo; el dolor era tan grande que bloqueé de mi memoria esos momentos. Por ti.
Herí a otras personas. Por ti.

Y hoy tengo tu corazón en mi mano.
Hoy, que ya no me interesa tenerlo.
Hoy, que sabiendo lo que sientes sigo de una manera morbosamente malvada contándote lo que siento por otra persona; aquella que me salvó de caer en desolación. Por ti.

Supongo que la crueldad a comenzado a ser parte de mi vida. Y es que tú fuiste capaz de destrozarme tantas veces que no puedes pedirle a un corazón tan fragmentado que lata por ti. No otra vez.
No quiero ser así de perra. Odio esto.
Pero no me pidas que detenga un tren con las manos. Es imposible.


Te amé una vez. Di todo por ti.
Me tiraste los sentimientos a la cara después de hacerlos mierda y pisarlos.
No me pidas que sienta lástima.
No por ti.
Ahora sé que soy culpable. Culpable de haberme enamorado de ti una vez y aún recordarlo.