Wait ! They don't Love you like I Love You

Somos extraños fingiendo quererse





Veo brotar de tus labios palabras que de a poco matan cada apice de ilusión que hay en mí. Y no sé si lo haces adrede o no, pero el punto, el fin de todo esto, es que lo estás haciendo. Y quieras o no el dolor está acá.
No es un invitado desiado, un buen huesped en nuestra casa de mentiras, sufrimiento, realidad. Fantasmas de una relación a la cual hace bastante se le podrieron sus frutos.
No me pidas que sea ta sínica como tú. Que disfrute con tantas mentiras, con tantas acciones inconsecuentes. Que las disculpas pedidas y dadas, todas falsas, sostengan el amago de afecto que supuestamente nos sentimos.
No basta.
Quizás tu eres feliz en este absurdo que hace demasiado tiempo debió terminar. Quizás ni siquiera debimos haber tenido un inicio. Pero eso pasa cuando se fuerzan las cosas, por más que se quiera, por más que se finja, por más que en fin, se intente, hay cosas destinadas a no funionar. A no nacer. A no perdurar. Por algo quizás los obstaculos a veces son tantos.
Te miro a los ojos y veo como te das cuenta, al fin, después de todo el vómito verval que soltaste, que oh, esto me está haciendo daño. Dices un bano "lo siento" y me abrazas. O quizás eso simulas hacer. Porque son fantasmas de "lo siento", fantasmas de abrazos, fantasmas de nosotros mismos. Es  en lo que nos hemos convertido. Nosotros, nuestas vidas.
Y esto no puede, no debe continuar así.
Tus palabras hieren, sí. Pero quizás más que nada el orgullo. Hace mucho que dejaron de llegarme al corazón. Quizás jamás lo hicieron. Quizás jamás hubo amor.
Y eso me deja más tranquila. Si, todo esto ha sido una monumental pérdida de tiempo, vida, sueños, esperanzas, fuerza, pérdida de ti y de mí, al fin y al cabo, pero no todo está acabado.
Así que te sonrío, te beso brevemente en los labios antes de pronunciar un suave "descuida".
Hoy es el fin.

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