Wait ! They don't Love you like I Love You

That's my soul up there...


Contamíname con tu presencia. Vamos, hazlo.
Se que no eres bueno. Ni para mí, ni para nadie. Debería marcharme, pedir ayudar, intentar terminar de inmediato con las atrocidades que quieres cometer porque sé que cuando las lleves a cabo será demasiado tarde.
Pero no puedo. Te ves tan guapo allí de pie, mirándome con una sonrisa no en los labios pero si en los ojos. Algo que me demuestra más que cualquier palabra porque sé que no mirarías así a cualquiera.
Quizás quiero creer eso. Intento convencerme que lo mejor es irme, acabar con todo esto, pero me extiendes la mano en una muda invitación y no puedo, maldita sea, hacer otra cosa más que tomarla y quedarme a tu lado.
No eres bueno. Sé que no lo eres. Lo tengo más que claro.
Eres amo y señor de las almas condenadas. Ruin. Despreciable. No te importan los sentimientos de los demás. Absolutamente nada. No hay misericordia ni perdón en tu corazón. Amas el caos. Amas la destrucción. Y  aún así tiemblas como hoja al viento cuando me abrazas fuertemente. Suspiras si te sonrío. Matarías y torturarías a quién me hiciera daño.
No sé si es parte de tu juego, no sé si lo que demuestras sea verdad. Quizás me espera algo peor, quizás aunque no digas nada soy tu talón de Aquiles.
Comienzas a hacer sufrir. Comienza el dolor, la angustia, el daño, el rencor. Todo sale a flote, y mientras todos suplican misericordia a este Dios del odio y la destrucción que está a mi lado, solo te limitas a verlos feliz de la vida. Y me acaricias el cabello tierna y suavemente, como si el mero hecho de tocarme pudiese romperme.
El mundo a mi alrededor se derrumba, y yo solo puedo pensar maravillada en lo hermoso que te ves con el rostro cargado de placer al ver tanto sufrimiento. En esta oscura psicosis colectiva que generan tus acciones, y que hacen brillar tu rostro de manera insana y terriblemente bella.
Eres oscuridad. Eres miseria. Eres caos.
Y aún así me encantas.
Siento como si una mano invisible me oprimiese el corazón sin previo aviso. Ya no hay aire, ya no hay gritos, ya no hay visión de esta locura y sufrimiento masivo que estás realizando. Ya no hay nada. No siento nada más que tus brazos rodeandome con violenta ternura mientras caigo en un abismo sin fin. No hay nada más que tus labios en mi rostro mientras infinitas gotas, tibiesa húmeda, caen en mí. Pero no puedes estar llorando, ¿cierto? Menos por mí.
La oscuridad calló con su manto espeso sobre mi cuerpo, alejándome de toda realidad para siempre. Alejándome de ti.