Wait ! They don't Love you like I Love You

Mentiras y masoquismo.



Si. Estoy bien. Perfectamente.
Ya nada malo me ocurre.
Está todo absolutamente normal.


Eso es lo que quieren oír de mí. Saber que se me pasó mi etapa de "bicho raro".
Inocentes. Llega a ser tierno, de una forma algo patética claro está. Las personas por más que dicen conocerte realmente en realidad no son capaces, cómo ellos dicen, leer tus miradas. Interpretar el tono de tu voz. El lenguaje corporal... De todos modos no es como si realmente importe. Si ellos no saben interpretar el grito de auxilio que sale mudo de mi cuerpo, o si cada vez miento mejor... Ya no sirve da nada. Ya no importa. Ya no sucedió...

Las palabras parecen sobrar y a la vez siento tan necesario desahogarme. Sufro y a la vez ya todo me da igual. Hasta me gusta.
Masoquismo, quizás. No lo sé.
Solo sé que esto ya es parte de mí. Y que me da más que muchos... vivos.

Porque las cicatrices en mi piel se borran.
Siempre se terminan borrando.
Las marcas de brazos sujetándome fuertemente. Los rasguños. Los moretones.
Todos los golpes físicos desaparecen a la luz del día.
Psicológicamente quedo destruida...
Pero según ellos son detalles. Debo cumplir mi parte del trato.

Y comprendo de algún modo que se hayan molestado hoy.
En parte fue mi error. No debería acceder a socializar con más personas. No les gusta.
Y cuando algo no les gusta siempre hay consecuencias.


 Pero si, estoy bien. Perfectamente.
Ya nada malo me ocurre.
Está todo absolutamente normal.

Caos.




Caos.
Extraño y pacífico caos.
No sé si me extrañaban. Yo no lo hacía.
¿Cómo puedes extrañar a alguien, a algo que siempre está contigo? Si bien es cierto que por lapsus cada vez menos efímeros de tiempo yo estaba... bien, incluso hasta olvidándolos, mi subconsciente siempre ha estado recordándome que no estoy sola.
Que ellos están.

Pero el caos, el bendito caos que esperábamos desde hace tanto... llegó.
Solo que más caótico de lo que esperaba.
Y con público.

Y gracias, en serio. Toda la mierda que hemos vivido juntos siempre ha sido privada. Entre nosotros. Con pequeños y tácitos acuerdos de paz mientras estoy junto a gente normal. Mis miedos y la aberración que soy no quería presentarla al público en vivo y en directo. No quería... No quería tener más miedo al estar con más personas. Supongo que los tratados bizarros entre nosotros se fragmentaron. Sin retorno. Sin algo con lo que parchar esta mierda que, de todos modos, de poco serviría.

No es que importe mucho ya a estar alturas. Volvemos a la comunicación directa y patética de siempre. A los insanos momentos de descontrol. Al caos que, como un viejo amigo, vuelvo a darle la bienvenida a su hogar. A desintegrarme nuevamente. A quedar complemente sola... y destruida.

Vuelvo a estar anexa de todo. De todos.
Tampoco debí tener tanta confianza con más personas, ser tan cercana. Eso no es culpa de ellos, si no que solo mía. Debo asumir mis errores.
Pero, en serio. ¿Era necesario con público?

Mis bizarros y patéticos momentos de tempestad, de estar en la linea entre la locura y la cordura son algo... privado. Algo de nosotros.

También es mi culpa por aparentar ser alguien normal. Alguien que no está acompañada cada puta y maldita noche. Abrazada a mi espacio bizarro y rogando por cordura.

Solo puedo decir que lo siento.
Nos necesitamos.
Es parte del caos.